Estrella por un día, digo, extra por un día.
Bueno, sobre el día que hice de extra no hay mucho que contar, pero trataré de contar algo (probablemente me enrolle como siempre).
Como ya adelanté, el día de la prueba de vestuario no me fue muy bien y me fui con una impresión de que se respiraba un mal rollo que no sabía si iba ser capaz de aguantar. Al parecer, y de esto me enteré más tarde, éramos las últimas mujeres que quedábamos, la última prueba de vestuario y los restos de vestidos nos los tenían que "encajar" como podían.
Según nos contaron, tuvieron problemas con las tallas, decían que habían pedido otras y las que les trajeron, en su mayoría, eran muy grandes. Así que entre imperdibles y demás chapuzas nos fueron asignando a cada una un traje. Pero eso no fue lo que más me molestó sino que dos de los encargados en vestirnos parecían estar de mal humor y casi lo estaban pagando con nosotras. Evitaré detalles para ser políticamente correcta, aunque en privado ya los he puesto de vuelta y media, una tiene derecho a desahogarse. El resto, como los encargados de tomarnos los datos y el jefe de peluquería, gente muy agradable. A mí me indicaron que debía igualarme el color de pelo, al estar teñida y asomar las raices de mi verdadero color, decían que eso se notaba en pantalla.
Entre una cosa y otra la prueba duró dos horas, por las que nos iban a pagar 6 euros.
Cuando llegó el día, nos citaron a las siete de la tarde en los bajos del Marqués de Contadero, al lado de la Torre del Oro, allí nos vistieron y peinaron. Afortunadamente no me vistió uno de los desagradables del día de la prueba de vestuario, pero me había echado el ojo uno de ellos (el bajito barrigón) e intentaría vengarse después, es que le dije unas palabritas, nada fuera de tono, solo le dejé patente el cutrerío tratándose de una peli con un presupuesto considerable.
Una vez vestida, cual McGiver, me coloqué una especie de liguero con bolsita incluida, donde me guardé una mini-cámara y el tabaco, el móvil lo dejé en la mochila, pensé que serían ya demasiadas cosas, luego me arrepentí, debí ver más capítulos de McGiver o quizás otra serie...
Pasé luego a peluquería, donde me hicieron un recogido, un peluquero muy mono por cierto, aunque me huelo que no era hetero, como la mayoría de los empleados, lo cual hacía reducir las posibilidades del ligoteo.
Las demás mujeres que estuvieron listas antes que yo, desaparecieron, no las veía por ninguna parte, así que pregunté a alguien de allí que me indicó que esperara. Durante dicha espera, de vez en cuando veía unos ojillos amenazantes del desagradable, su venganza estaba próxima. Pasados unos minutos se acerca a mí y me pregunta si no me habían colocado un pañuelo, y es que, el muy…desagradable, el día de la prueba de vestuario me puso uno arrugado y que daba asco, sobre la cabeza, me daba un aspecto ridículo y al ver que ahora no llevaba ninguno…se vengó cogiendo el primero que pilló, igualmente arrugado y me lo colocó, no sobre la cabeza (tendría buen día) sino sobre los hombros pero tapadita, tapadita, parecía una antigua pueblerina recatada. Una vez satisfecho se largó.
Cuando llegaron más mujeres ya vestidas y peinadas y formamos un grupo de doce, vino un hombre que nos guió hasta el lugar del rodaje. El camino hasta allí os lo podéis imaginar, todo el mundo mirándonos y haciéndonos fotos, fue divertido.
Llegamos al lugar, y en lo que parecía un pequeño teatro nos metieron, allí debíamos esperar a que todos los extras estuvieran listos, ese iba a ser nuestro lugar de descanso y demás. La espera fue larguísima, perdimos la noción del tiempo, nadie llevaba reloj ya que nos dijeron que nos lo quitáramos. Poco a poco fueron llegando, con cuenta gotas y encima aún les faltaba el retoque final, enjoyarnos. Mi grupo, que parecía estar gafado, éramos casi las mismas del día de la prueba de vestuario, también fue el último en esto, apenas les quedaban bisutería, así que nos apañaron con los restos al igual que ocurrió con los trajes. Menudas nobles estábamos hechas, pero nos lo tomamos a risa por supuesto.
En fin, entre una cosa y otra por fin comenzó el tema, primero unos pequeños ensayos y a rodar. Terminamos a las cuatro de la noche. Tuvimos dos descansos para los bocatas. Yo solo tomé el primero, de tortilla de patatas bastante salada por cierto, el menú incluía además, un yogurt, que por supuesto no me comí, entre otras cosas estaba caliente, y un huesito, que parecía que fue lo que con más ilusión nos comimos, todo regado con una lata de refresco y agua, vamos, que se come mejor cuando donas sangre.
Y ahora lo importante, síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, estuve al ladito de Viggo Mortense, es más, una de las veces que pasó por mi lado le dije: Guapoooooo No me contestó, creo que mi presencia le imponía o quizás pensó que era una loca, eso sí, estuvo un buen rato justo en la esquina, apoyado a una especie de valla, donde mi grupo y yo terminábamos una de las escenas donde debíamos caminar hasta allí, es más, en una ocasión nos aconsejó que tuviéramos cuidado con los caballos. Y es que otra chica y yo íbamos en esa escena justo al lado del carruaje con dos caballos y uno de ellos se encabritaba que daba miedo. En definitiva, un tio muy agradable y sencillo, es decir, un tío normal, como debe ser. Los actores españoles iban de estrellonas, ni nos miraban y se movían con cierto despotismo. Hablo de Juan Echanove y el niñato ese de Los Serranos. También estaba Elena Anaya, a su rollo, aunque personalmente no le noté esos aires de los otros dos. A quien no vi ni por asomo fue a Blanca Portillo, juraría que no estaba allí, sin embargo, he leído en un foro donde comentan varios extras, que estaba allí, así que a saber, pero yo desde luego no vi a más actores.
En general la cosa estuvo muy divertida, me lo pasé muy bien, y la gente que conocí muy agradable y nos reímos mucho. Del equipo en general, peluqueros, organizadores, encargado de dirección y demás, todos estupendos, se portaron. Eso sí, fue cansado y hubiera vendido mi alma por un café, pero estos estaban solo destinados al equipo, no entraba en nuestro super-menú.
A quien le cause curiosidad la experiencia y tenga oportunidad, que lo haga, pero por dinero...porque solo nos pagaron 30 euros más los 6 del día de la prueba de vestuario, objetivamente hablando es una tomadura de pelo, puesto que el papel que desempeña el extra es importante, son un montón de horas y es un trabajo como cualquier otro, pero la cosa es así y se toma o se deja.
Y por último un poquito de marujeo: Viggo no es muy alto y es muy delgado, lo imaginé altísimo no sé porqué, ya que sé que la pantalla engaña muchísimo. El Echanove un retaco y gordo, aunque a éste no era la primera vez que lo veía en persona, hace muchos años coincidí en un bar. El niñatillo de Los Serranos, pues eso, un niñatillo normal, nada de guapísimo ni cosas de esas, y Elena Anaya otro retaquito, mona de cara pero con un tipo más para allá que para acá. Con lo cual quiero decir, que entre los extras había algunos que ya querrían estos actores, de hecho había uno al que mi grupo y yo le echamos el ojo, lo bauticé como Viggo II, pero me enteré que tenía novia, cachis.
Una fotillo aunque de mala calidad, no se ve apenas, pero bueno, así sigo de incógnito.

Como ya adelanté, el día de la prueba de vestuario no me fue muy bien y me fui con una impresión de que se respiraba un mal rollo que no sabía si iba ser capaz de aguantar. Al parecer, y de esto me enteré más tarde, éramos las últimas mujeres que quedábamos, la última prueba de vestuario y los restos de vestidos nos los tenían que "encajar" como podían.
Según nos contaron, tuvieron problemas con las tallas, decían que habían pedido otras y las que les trajeron, en su mayoría, eran muy grandes. Así que entre imperdibles y demás chapuzas nos fueron asignando a cada una un traje. Pero eso no fue lo que más me molestó sino que dos de los encargados en vestirnos parecían estar de mal humor y casi lo estaban pagando con nosotras. Evitaré detalles para ser políticamente correcta, aunque en privado ya los he puesto de vuelta y media, una tiene derecho a desahogarse. El resto, como los encargados de tomarnos los datos y el jefe de peluquería, gente muy agradable. A mí me indicaron que debía igualarme el color de pelo, al estar teñida y asomar las raices de mi verdadero color, decían que eso se notaba en pantalla.
Entre una cosa y otra la prueba duró dos horas, por las que nos iban a pagar 6 euros.
Cuando llegó el día, nos citaron a las siete de la tarde en los bajos del Marqués de Contadero, al lado de la Torre del Oro, allí nos vistieron y peinaron. Afortunadamente no me vistió uno de los desagradables del día de la prueba de vestuario, pero me había echado el ojo uno de ellos (el bajito barrigón) e intentaría vengarse después, es que le dije unas palabritas, nada fuera de tono, solo le dejé patente el cutrerío tratándose de una peli con un presupuesto considerable.
Una vez vestida, cual McGiver, me coloqué una especie de liguero con bolsita incluida, donde me guardé una mini-cámara y el tabaco, el móvil lo dejé en la mochila, pensé que serían ya demasiadas cosas, luego me arrepentí, debí ver más capítulos de McGiver o quizás otra serie...
Pasé luego a peluquería, donde me hicieron un recogido, un peluquero muy mono por cierto, aunque me huelo que no era hetero, como la mayoría de los empleados, lo cual hacía reducir las posibilidades del ligoteo.
Las demás mujeres que estuvieron listas antes que yo, desaparecieron, no las veía por ninguna parte, así que pregunté a alguien de allí que me indicó que esperara. Durante dicha espera, de vez en cuando veía unos ojillos amenazantes del desagradable, su venganza estaba próxima. Pasados unos minutos se acerca a mí y me pregunta si no me habían colocado un pañuelo, y es que, el muy…desagradable, el día de la prueba de vestuario me puso uno arrugado y que daba asco, sobre la cabeza, me daba un aspecto ridículo y al ver que ahora no llevaba ninguno…se vengó cogiendo el primero que pilló, igualmente arrugado y me lo colocó, no sobre la cabeza (tendría buen día) sino sobre los hombros pero tapadita, tapadita, parecía una antigua pueblerina recatada. Una vez satisfecho se largó.
Cuando llegaron más mujeres ya vestidas y peinadas y formamos un grupo de doce, vino un hombre que nos guió hasta el lugar del rodaje. El camino hasta allí os lo podéis imaginar, todo el mundo mirándonos y haciéndonos fotos, fue divertido.
Llegamos al lugar, y en lo que parecía un pequeño teatro nos metieron, allí debíamos esperar a que todos los extras estuvieran listos, ese iba a ser nuestro lugar de descanso y demás. La espera fue larguísima, perdimos la noción del tiempo, nadie llevaba reloj ya que nos dijeron que nos lo quitáramos. Poco a poco fueron llegando, con cuenta gotas y encima aún les faltaba el retoque final, enjoyarnos. Mi grupo, que parecía estar gafado, éramos casi las mismas del día de la prueba de vestuario, también fue el último en esto, apenas les quedaban bisutería, así que nos apañaron con los restos al igual que ocurrió con los trajes. Menudas nobles estábamos hechas, pero nos lo tomamos a risa por supuesto.
En fin, entre una cosa y otra por fin comenzó el tema, primero unos pequeños ensayos y a rodar. Terminamos a las cuatro de la noche. Tuvimos dos descansos para los bocatas. Yo solo tomé el primero, de tortilla de patatas bastante salada por cierto, el menú incluía además, un yogurt, que por supuesto no me comí, entre otras cosas estaba caliente, y un huesito, que parecía que fue lo que con más ilusión nos comimos, todo regado con una lata de refresco y agua, vamos, que se come mejor cuando donas sangre.
Y ahora lo importante, síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, estuve al ladito de Viggo Mortense, es más, una de las veces que pasó por mi lado le dije: Guapoooooo No me contestó, creo que mi presencia le imponía o quizás pensó que era una loca, eso sí, estuvo un buen rato justo en la esquina, apoyado a una especie de valla, donde mi grupo y yo terminábamos una de las escenas donde debíamos caminar hasta allí, es más, en una ocasión nos aconsejó que tuviéramos cuidado con los caballos. Y es que otra chica y yo íbamos en esa escena justo al lado del carruaje con dos caballos y uno de ellos se encabritaba que daba miedo. En definitiva, un tio muy agradable y sencillo, es decir, un tío normal, como debe ser. Los actores españoles iban de estrellonas, ni nos miraban y se movían con cierto despotismo. Hablo de Juan Echanove y el niñato ese de Los Serranos. También estaba Elena Anaya, a su rollo, aunque personalmente no le noté esos aires de los otros dos. A quien no vi ni por asomo fue a Blanca Portillo, juraría que no estaba allí, sin embargo, he leído en un foro donde comentan varios extras, que estaba allí, así que a saber, pero yo desde luego no vi a más actores.
En general la cosa estuvo muy divertida, me lo pasé muy bien, y la gente que conocí muy agradable y nos reímos mucho. Del equipo en general, peluqueros, organizadores, encargado de dirección y demás, todos estupendos, se portaron. Eso sí, fue cansado y hubiera vendido mi alma por un café, pero estos estaban solo destinados al equipo, no entraba en nuestro super-menú.
A quien le cause curiosidad la experiencia y tenga oportunidad, que lo haga, pero por dinero...porque solo nos pagaron 30 euros más los 6 del día de la prueba de vestuario, objetivamente hablando es una tomadura de pelo, puesto que el papel que desempeña el extra es importante, son un montón de horas y es un trabajo como cualquier otro, pero la cosa es así y se toma o se deja.
Y por último un poquito de marujeo: Viggo no es muy alto y es muy delgado, lo imaginé altísimo no sé porqué, ya que sé que la pantalla engaña muchísimo. El Echanove un retaco y gordo, aunque a éste no era la primera vez que lo veía en persona, hace muchos años coincidí en un bar. El niñatillo de Los Serranos, pues eso, un niñatillo normal, nada de guapísimo ni cosas de esas, y Elena Anaya otro retaquito, mona de cara pero con un tipo más para allá que para acá. Con lo cual quiero decir, que entre los extras había algunos que ya querrían estos actores, de hecho había uno al que mi grupo y yo le echamos el ojo, lo bauticé como Viggo II, pero me enteré que tenía novia, cachis.
Una fotillo aunque de mala calidad, no se ve apenas, pero bueno, así sigo de incógnito.


, no vi a nadie. ¿De quién se trataba? ¿Hacía de extra o de extra con frase? ay, no me digas que el Monteseirín este, otra vez ha logrado meter su gordo culo en una peli.
